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El vino, como parte de la dieta mediterránea, previene el cáncer, enfermedades cardiovasculares y el deterioro en la vejez

Según una investigación de la Facultad de Ciencias de la Salud y Educación, Departamento de Nutrición y Dietética, de la Universidad de Harokopio

 Un reciente estudio elaborado por la Facultad de Ciencias de la Salud y Educación, Departamento de Nutrición y Dietética, de la Universidad de Harokopio en Atenas (Grecia) revela que los componentes de la dieta mediterránea, especialmente cereales, legumbres, verduras, pescado y vino, reduce la inflamación ayudando a prevenir enfermedades cardiovasculares, el cáncer y el deterioro del sistema nervioso en personas mayores.

Los resultados de esta investigación, publicados en Clinical Biochemistry, se fundamentan en un análisis de diecisiete estudios anteriores sobre los componentes de la dieta mediterránea y el factor activador de plaquetas (PAF) en los que se examinan los resultados de estudios epidemiológicos y de intervención en humanos, investigando las relaciones entre el estado del PAF y la dieta mediterránea. Cabe destacar que el papel de esta dieta tradicional en el metabolismo y las acciones del PAF rara vez se habían estudiado antes

El PAF es un lípido de gliceril-éter y uno de los mediadores endógenos más potentes de la inflamación. Mediante su unión a un receptor bien caracterizado, inicia una gran cantidad de acciones proinflamatorias celulares que participan de esta manera en la patología de la mayoría de las enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares y renales, la disminución del deterioro del sistema nervioso en personas mayores (SNC) y el cáncer.

Según concluyen los autores, “entre la variedad de patrones dietéticos prudentes, la dieta mediterránea es el patrón dietético con la evidencia más sólida de su capacidad para prevenir las mismas enfermedades crónicas. Además, los micronutrientes y los extractos de varios componentes y alimentos característicos de la dieta mediterránea pueden modular favorablemente las acciones y el metabolismo del PAF, ya sea directa o indirectamente”.

Entre las conclusiones del estudio, los investigadores aseguran que “los resultados preliminares indican que los componentes saludables característicos del la dieta mediterránea, especialmente, cereales, legumbres, verduras, pescado y vino, pueden modular favorablemente las acciones proinflamatorias del FAP y regular su metabolismo”.

DIETA MEDITERRÁNEA PARA VIVIR MÁS AÑOS

Paralelamente al estudio realizado en Grecia, esta misma semana el Departamento de Epidemiología y Prevención del Instituto Neurológico Mediterráneo (Neuromed), en Molise (Italia), hizo público un estudio en el que se afirma que la dieta mediterránea reduce un 25% el riesgo de mortalidad en mayores de 65 años.

Una conclusión a la que llegaron los investigadores tras realizar un análisis de la relación entre la dieta tradicional mediterránea y la mortalidad en una muestra de más de 5.000 personas mayores de 65 años que participaron en el estudio Moli-sani y durante 8 años.

Los datos del Estudio Moli-sani muestran que una dieta tradicional mediterránea -rica en frutas, verduras, pescado, legumbres, aceitunas, el aceite y los cereales, bajos en carne y productos lácteos, con un consumo moderado de vino durante las comidas-, se asocia con una reducción del 25 por ciento de la mortalidad por todas las causas.

Los alimentos que, en el contexto de un modelo dietético de tipo mediterráneo, pueden ofrecer una mayor protección, según este estudio, incluyen un alto consumo de grasas monoinsaturadas -presentes en el aceite de oliva virgen extra- y pescado, pero también un consumo moderado de alcohol, preferiblemente durante las comidas, han concluido los investigadores.

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