Feria de caza, turismo, artesanía y productos de la tierra. Mencatur 2017 – 12 y 13 de Agosto Villanueva de la Fuente (Ciudad Real)

Cómo evitar despertar de la siesta hecho un zombi

Descansar un rato por las tardes es un privilegio que no todos tienen.

Los fanáticos de dormir tras el almuerzo muchas veces deben evitar la tentación de esos minutos de gloria porque, al levantarse, no pueden volver a la normalidad: se sienten más cansados que al acostarse.

En el siguiente artículo te contamos cómo evitar despertar de la siesta hecho un zombi.

Según el país y la época del año, son muchas las personas que duermen la siesta todas las tardes o, al menos, los fines de semana.

El descanso en mitad del día tiene muchos beneficios, siempre y cuando no se extienda por más de media hora.

La costumbre de echarnos una siesta tras el almuerzo es muy antigua.

  • La palabra “siesta” deriva de la “sexta” es decir las doce del mediodía según la división canónica de los días.
  • Desde el siglo VI los monjes cumplen una regla de San Benito que indica: “tras la sexta descansar en el lecho con un silencio absoluto”.
  • Esta norma se extendió a los monasterios de Europa y después pasó a la sociedad laica.

Hoy en día sigue siendo una costumbre bastante popular, mayormente en invierno. Así, se han realizado muchas investigaciones y estudios científicos para conocer sus virtudes.

¿Siesta sí o siesta no?

Hasta el momento, los resultados son bastante contradictorios:

  • Por un lado afirman que provoca sobrepeso, trastornos respiratorios y diabetes y, por el otro, que reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca por lo que evita problemas coronarios.
  • Para algunos la siesta es revitalizadora, nos quita la sensación de cansancio cuando tenemos el estómago lleno y nos permite renovar las energías para continuar trabajando o cumpliendo nuestras obligaciones cotidianas.

Sin embargo, para otros dormir por las tardes es sinónimo de levantarse hecho un zombi sin reacción ni motivación.

La clave reside en la duración de la siesta. Si es muy extensa, no tiene beneficios.

¿Cuál es la medida adecuada? Entre 20 y 30 minutos. Y es que en ese lapso el cuerpo descansa pero no pasa a la etapa de sueño profundo.

Dormir una siesta larga de 1 o 2 horas tiene los mismos efectos que acostarnos a las diez y despertarnos a las doce de la noche. ¿Cómo nos sentiríamos? Agotados, embotados y de mal humor.

Esto se debe a que el cerebro “desconectó” pensando que disfrutaría de un sueño reparador de 7 horas, pero tuvo que volver a la realidad mucho antes.

Levantarse más cansado después de dormir

Puede parecer una contradicción, pero es algo muy habitual. ¿Por qué al dormir más nos despertamos más cansados? En realidad no tiene tanto que ver con la cantidad, sino con la calidad del descanso.

Los ciclos del sueño duran unos 90 minutos distribuidos de la siguiente manera:

  • 65 minutos de sueño ligero
  • 20 minutos de sueño REM (profundo)
  • 5 minutos finales e intermedios entre ligero y profundo.

Por lo tanto, si dormimos una siesta de menos de 65 minutos todavía el cuerpo no se relajó lo suficiente como para pasar a la fase REM.

Por tanto, al despertar nos sentiremos repuestos y con energía. Lo contrario sucede si el despertador suena justo en esos 20 minutos de descanso profundo.

Si te levantas de la siesta (o a la mañana) con mucho sueño quiere decir que no has respetado las etapas del descanso. Dormir en exceso o dormir poco tienen los mismos efectos en el cuerpo.

Además, debes tener en cuenta que, si cada vez necesitas dormir más tiempo la siesta o por las noches, quizás se deba a que estás padeciendo fatiga crónica, estrés o nerviosismo extremos.

La calidad de vida afecta sobremanera el descanso.

Cómo evitar despertar como un zombi al dormir la siesta

No hay nada mejor que disfrutar de una siesta un domingo por la tarde, sobre todo, si hace frío o llueve. Es de los placeres de la vida que no requieren dinero.

Sin embargo, no es beneficiosa si se usa para contrarrestar un problema en el descanso nocturno (ya sea que nos fuimos de fiesta o nos quedamos mirando una película hasta tarde).

Un descanso breve a mitad del día es una técnica eficaz para recargar las pilas y tener más energía hasta la noche.

El problema es que a veces nos extralimitamos y dormimos varias horas la siesta. Es probable que, al despertar, ya sea de noche y el domingo esté terminando. ¡Y todavía teníamos tanto por hacer!

Aunque creamos lo contrario, la siesta y el café pueden ir de la mano. Así como lo estás leyendo. La cafeína de esta bebida tan reconfortante rebaja la sensación de “cansancio” tan habitual tras levantarnos de la siesta.

Aunque el café interfiere en la conciliación del sueño, este efecto no es inmediato. Y allí reside este “truco”: aprovechar las bondades de la siesta y del café al mismo tiempo.

  • La cafeína es absorbida rápidamente por el tubo digestivo y aumenta su concentración en el plasma sanguíneo a los 20 o 30 minutos.
  • Es en ese momento cuando nos sentimos más alerta, menos cansados y con más capacidad para pensar o realizar esfuerzos.

Entonces es tan simple como elegir un café como postre e inmediatamente después de beberlo acostarnos y dormir una siesta de no más de media hora.

Al despertar, la cafeína estará haciendo efecto y evitaremos esa sensación de ser zombis por la oficina o en casa.

banner mundoeventos 770 cabeceras noticias